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EL CUADERNO DE JM

No existe un magnesio para cada problema

No hay un magnesio para dormir, otro para el cerebro y otro para el músculo. Hay un mismo ion unido a distintos compuestos, con diferencias reales y mucho marketing alrededor.
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Juan Martín Alonso

Licenciado en Nutrición

En una góndola de suplementos parece haber un magnesio para cada órgano: bisglicinato para dormir, treonato para el cerebro, citrato para el intestino, malato para la energía y óxido para quien quiere gastar menos.

La realidad es menos vistosa. El efecto mineral lo ejerce el ion magnesio (Mg²⁺). Lo que cambia entre productos es el compuesto al que está unido, la cantidad de magnesio elemental, la solubilidad, cuánto se absorbe, la tolerancia digestiva y, en algunos casos, un uso farmacológico concreto.

Decir que todas las formas son idénticas sería incorrecto. Decir que cada forma tiene una función corporal exclusiva también.

Lo primero que hay que mirar: magnesio elemental

En “500 mg de citrato de magnesio”, los 500 mg corresponden al compuesto completo, no necesariamente al mineral. La etiqueta relevante es la que informa cuántos miligramos de magnesio elemental aporta la porción.

Dos cápsulas con el mismo peso total pueden entregar cantidades muy distintas. El óxido tiene una proporción alta de magnesio elemental, pero baja solubilidad y absorción relativa. El citrato aporta menos mineral por gramo de compuesto, aunque suele disolverse y absorberse mejor.

Comparar solamente el número grande del frente del envase es una buena forma de pagar por una dosis que no entendés.

Qué cambia de verdad entre las formas

FormaLo que sí sabemosLo que el marketing suele exagerar
CitratoBuena solubilidad y mejor absorción que el óxido en estudios pequeños. Puede tener efecto laxante.Que sea universalmente “el mejor” para cualquier objetivo.
ÓxidoAlto porcentaje de magnesio elemental; se usa también como laxante o antiácido. Absorción relativa más baja y más riesgo de diarrea.Que una dosis grande en la etiqueta implique mayor cantidad absorbida.
Bisglicinato o diglicinatoSuele promocionarse por tolerancia digestiva y existen algunos datos de absorción.Que esté demostrado como tratamiento específico para sueño o ansiedad.
Cloruro, lactato o aspartatoFormas solubles que tienden a tener buena biodisponibilidad.Que tengan una función fisiológica diferente una vez liberado el magnesio.
L-treonatoExisten ensayos preliminares sobre sueño y cognición, todavía limitados y varios con conflictos de interés.Que “lleva magnesio al cerebro” y mejora la memoria de cualquier persona.

La guía del Office of Dietary Supplements de Estados Unidos resume que aspartato, citrato, lactato y cloruro tienden a ser más biodisponibles que óxido y sulfato. Esto no convierte una diferencia de absorción en una indicación terapéutica automática.

¿Sirve para dormir?

El magnesio participa en cientos de reacciones enzimáticas y en procesos relacionados con excitabilidad neuromuscular. Eso da una base biológica plausible, pero una explicación plausible no es lo mismo que un beneficio clínico demostrado.

Las revisiones sobre sueño encuentran señales posibles, sobre todo en personas mayores o con bajo estado de magnesio, pero la calidad de los ensayos es baja y las muestras son pequeñas. Una revisión de estudios en adultos mayores con insomnio encontró una reducción aproximada de 17 minutos en la latencia para dormir, sin una mejora clara del tiempo total de sueño.

Por lo tanto, “puede ayudar a algunas personas” es razonable. “El bisglicinato mejora el sueño porque atraviesa tal vía” no está respaldado con la solidez con la que suele comunicarse.

Antes de suplementar conviene revisar cafeína, horario, luz nocturna, apnea, ansiedad, alcohol y regularidad del sueño. Ninguna sal de magnesio compensa cinco horas de descanso.

¿Y para calambres o recuperación?

Los calambres pueden aparecer por fatiga neuromuscular, exposición a una carga no habitual, embarazo, medicamentos, enfermedad o alteraciones electrolíticas. En la población general, los ensayos no muestran un beneficio consistente del magnesio para prevenir calambres nocturnos.

Si existe una deficiencia, corregirla sí es importante. Pero usar la presencia de un calambre como diagnóstico de falta de magnesio es un salto sin fundamento.

En recuperación deportiva hay estudios pequeños con resultados positivos sobre dolor o marcadores de daño, pero todavía no justifican indicarlo de rutina a todo deportista. La base sigue siendo una alimentación suficiente, sueño, hidratación y una carga de entrenamiento bien dosificada.

¿Quién tiene más probabilidad de necesitarlo?

La deficiencia sintomática por dieta aislada es poco frecuente en personas sanas porque el riñón reduce las pérdidas. El riesgo aumenta con:

  • enfermedades gastrointestinales o malabsorción;
  • diarrea crónica;
  • diabetes tipo 2 con pérdidas urinarias;
  • consumo problemático de alcohol;
  • edad avanzada;
  • uso prolongado de ciertos diuréticos o inhibidores de bomba de protones;
  • dietas muy restrictivas con poca presencia de legumbres, semillas, frutos secos, cereales integrales y hojas verdes.

El magnesio sérico puede ser normal aun cuando las reservas sean bajas, porque menos del 1% del mineral corporal circula en sangre. Eso dificulta diagnosticar un estado subóptimo con un único análisis y también es una razón para no vender suplementos como solución universal.

Seguridad: más no es mejor

El límite superior estadounidense de 350 mg/día se aplica al magnesio proveniente de suplementos y medicamentos, no al de los alimentos. Se estableció principalmente por diarrea y molestias gastrointestinales, no porque 351 mg produzcan toxicidad de forma súbita.

Dosis muy altas pueden causar hipotensión, debilidad y alteraciones cardíacas. El riesgo es mayor con insuficiencia renal porque el organismo pierde capacidad para eliminar el exceso.

Además, el magnesio puede interferir con la absorción de algunos antibióticos y bisfosfonatos si se toman juntos. Una recomendación seria debe contemplar medicación, función renal y dosis elemental.

Mi criterio práctico

  1. Primero evaluaría si existe una razón real para suplementar.
  2. Miraría magnesio elemental, no el peso del compuesto.
  3. Elegiría una forma soluble y tolerable; citrato es una opción razonable si el efecto intestinal no molesta.
  4. No pagaría una gran diferencia por bisglicinato o treonato esperando un efecto específico no demostrado.
  5. Ajustaría la dosis y el horario según tolerancia, medicación y objetivo.

El magnesio que utiliza tu organismo es el mismo ion; el vehículo cambia cuánto aporta, cuánto se absorbe y cómo lo tolerás. Las etiquetas “para sueño”, “para cerebro” o “para músculo” suelen avanzar mucho más rápido que la evidencia.

Suplementar bien no es coleccionar productos: es identificar una necesidad, elegir una dosis útil y medir si cambia algo que importa. Ese filtro evita gastar de más y mantiene la atención en las variables que realmente mueven tu salud y tu rendimiento — el tipo de trabajo que hacemos juntos en mi acompañamiento.

Última revisión científica: 31 de julio de 2026.

Referencias principales

  1. NIH Office of Dietary Supplements. Magnesium: Fact Sheet for Health Professionals. Actualizado en 2026.
  2. Lindberg JS et al. Magnesium bioavailability from magnesium citrate and magnesium oxide. J Am Coll Nutr. 1990.
  3. Walker AF et al. Mg citrate found more bioavailable than other Mg preparations in a randomised, double-blind study. Magnes Res. 2003.
  4. Mah J, Pitre T. Oral magnesium supplementation for insomnia in older adults: a Systematic Review & Meta-Analysis. BMC Complement Med Ther. 2021.
  5. Garrison SR et al. Magnesium for skeletal muscle cramps. Cochrane Database Syst Rev. 2020.
  6. Pajuelo D et al. Comparative Clinical Study on Magnesium Absorption and Bioavailability from Oxide, Citrate and Bisglycinate. 2024.

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