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EL CUADERNO DE JM

Café y salud cardiovascular: qué dice la nueva declaración científica de la American Heart Association

Hasta 400 mg de cafeína por día parece seguro para la mayoría de los adultos. Eso no convierte al café en un medicamento ni a las bebidas energéticas en equivalentes.
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Juan Martín Alonso

Licenciado en Nutrición

El 20 de julio de 2026, la American Heart Association publicó una nueva declaración científica sobre cafeína y enfermedad cardiovascular. El titular más compartido fue sencillo: hasta 400 mg de cafeína por día —aproximadamente tres a cinco tazas de unos 240 ml de café común— parece seguro para la mayoría de los adultos.

La conclusión es tranquilizadora, pero necesita contexto. Una declaración científica resume lo que se conoce y lo que todavía no. No es una guía clínica, no prescribe café y no demuestra que tomarlo vaya a prevenir un infarto.

Café y cafeína no son exactamente lo mismo

La mayor parte de la investigación poblacional estudia café, que además de cafeína contiene ácidos clorogénicos y otros compuestos bioactivos. Por eso no podemos trasladar automáticamente los resultados a una bebida energética, una cápsula o un “shot” con una dosis muy concentrada.

La AHA señala que el consumo habitual de café se asocia con menor riesgo de diabetes tipo 2, enfermedad coronaria, accidente cerebrovascular, insuficiencia cardíaca y algunas arritmias en ciertos grupos. Sin embargo, la mayoría de esos datos son observacionales: comparan lo que ocurre en personas que ya toman distintas cantidades de café.

Ese diseño permite encontrar asociaciones, no demostrar causa y efecto. Quienes toman café pueden diferir en actividad física, alimentación, sueño, tabaquismo, ingresos o acceso a salud. Los estudios ajustan muchas de esas variables, pero nunca todas de forma perfecta.

La lectura correcta es: el consumo moderado no parece aumentar el riesgo cardiovascular en la mayoría y suele asociarse con resultados favorables. La lectura incorrecta es: el café previene enfermedades y cuanto más tomes, mejor.

¿Cuánto café es “seguro”?

La referencia de 400 mg de cafeína al día es un techo general para adultos sanos, no un objetivo que haya que alcanzar. La cantidad real por taza cambia mucho según el grano, la preparación y el tamaño. Una taza casera puede aportar 80–120 mg; un café grande de cafetería puede superar ampliamente esa cifra. Por eso hablar de “cinco cafés” sin definir el tamaño puede ser engañoso.

Además, la tolerancia no equivale a ausencia de efecto. Una persona puede acostumbrarse a la sensación de activación y aun así alterar su sueño. La cafeína puede aumentar transitoriamente la presión arterial, producir palpitaciones, ansiedad, temblor o molestias digestivas.

Lo que cambia según la forma de preparación

El café sin filtrar contiene más cafestol, un diterpeno capaz de elevar el colesterol LDL. El café hervido, el de prensa francesa y el turco aportan más que el preparado con filtro de papel. El espresso también contiene cafestol, aunque la dosis final depende del volumen y la frecuencia.

Si una persona tiene LDL elevado y consume varias preparaciones sin filtrar por día, cambiar parte de ellas por café filtrado es una intervención simple que puede tener sentido.

También importa qué acompaña al café. Un chorrito de leche no transforma una bebida saludable en un problema. Pero un vaso grande con jarabes, crema y azúcar se parece nutricionalmente más a un postre líquido que a una taza de café.

¿Y el horario?

Un estudio observacional publicado en 2025 encontró que quienes concentraban el café por la mañana presentaban menor mortalidad total y cardiovascular que quienes lo tomaban durante todo el día. Es un resultado interesante, no una prueba de que el horario por sí mismo cause esa diferencia.

La razón práctica para evitarlo tarde es más directa: proteger el sueño. La vida media de la cafeína varía mucho entre personas y puede prolongarse por genética, embarazo, medicamentos o enfermedad hepática. Si te cuesta dormir, la primera prueba razonable es retirar cafeína entre seis y diez horas antes de acostarte y evaluar qué cambia.

Dormir peor de forma crónica por sostener un preentreno o un café nocturno no es un buen negocio para la salud ni para el rendimiento.

Café no es lo mismo que bebida energética

La declaración de la AHA es especialmente cautelosa con bebidas energéticas y “shots”. Pueden entregar dosis altas en poco volumen y combinar cafeína con otros estimulantes. En consumos elevados se han asociado con aumentos de presión y alteraciones del ritmo cardíaco, incluso en personas jóvenes.

La comparación correcta no es solamente miligramos totales. También importan la velocidad de consumo, la concentración, los ingredientes añadidos y el contexto: tomar un café durante el desayuno no es lo mismo que combinar varias latas con alcohol o ejercicio intenso.

¿Quiénes necesitan individualizar más?

El límite general no reemplaza una evaluación personal. Hay que ser más prudente en:

  • embarazo y lactancia, donde se utilizan límites menores;
  • hipertensión no controlada;
  • arritmias o palpitaciones que empeoran con cafeína;
  • trastornos de ansiedad o pánico;
  • insomnio o sueño de mala calidad;
  • uso de medicamentos que modifican su metabolismo;
  • menores de edad.

No toda persona con una arritmia debe abandonar el café. De hecho, la evidencia reciente no respalda prohibirlo de forma universal en fibrilación auricular. Pero si una persona identifica síntomas reproducibles, su experiencia clínica sí importa.

Mi criterio práctico

Para la mayoría de los adultos sanos:

  1. No hace falta dejar el café por miedo al corazón.
  2. Tampoco hace falta empezar a tomarlo para estar sano.
  3. Mantenerse por debajo de 400 mg/día es una referencia razonable, pero la dosis útil puede ser mucho menor.
  4. Conviene priorizar preparaciones simples y cuidar el horario.
  5. Si altera tu sueño, presión, ansiedad o ritmo cardíaco, el límite poblacional deja de ser lo importante.

El café moderado parece seguro y se asocia con varios resultados favorables, pero las asociaciones no prueban prevención. La dosis, la preparación, el horario y tu respuesta individual importan más que cualquier titular.

La nutrición basada en evidencia no consiste en declarar un alimento “bueno” o “malo”. Consiste en entender la dosis, el contexto y a quién tenemos delante. Ese es el criterio que aplico cuando ajustamos alimentación, cafeína y suplementación dentro de mi acompañamiento de rendimiento y salud.

Última revisión científica: 31 de julio de 2026.

Referencias principales

  1. Marcus GM et al. Caffeine and Cardiovascular Disease: A Scientific Statement From the American Heart Association. Circulation. 2026.
  2. American Heart Association. Coffee and heart health: How many cups of caffeinated coffee are safe to drink each day? 20 de julio de 2026.
  3. Wang X et al. Coffee drinking timing and mortality in US adults. Eur Heart J. 2025.
  4. Ding M et al. Association of Coffee Consumption With Total and Cause-Specific Mortality in 3 Large Prospective Cohorts. Circulation. 2015.
  5. Ding M et al. Long-Term Coffee Consumption and Risk of Cardiovascular Disease. Circulation. 2014.

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